Pensándolo bien, también pudo haber sido que como tengo gripe, mis reacciones y mi lucidez no son las mismas que cuando estoy sana. Vamos que ya he zafado de varios amagues de choques, desbarrancadas y sobre todo atropellos... si sobreviví en Bolivia, cómo puede ser que casi me atropellen aquí.
Nota aparte, ando bajoneada. Más allá de estar decaída por la gripe, estoy aburrida de los prejuicios y mala onda que lanza mi mamá contra mi novio. ¿Cómo puede ser que luego de 6 años no entienda que si estoy con él es porque es una buena persona?, ¿Cómo puede ser que confíe tan poco en mí que me haga desconfiar también de ella?. Está bien, lo sé, ella nunca ha aspirado ni lo hará jamás a ser una amiga más. La confianza y las conversaciones íntimas no son lo suyo. Lo suyo más bien es el tema valórico, sobretodo cuando se trata de valorar al tipo que está con su hija... y bueno a esta también. Ya varias veces me ha dicho que preferiría que hubiera quedado esperando guagua a que tomara pastillas y siguiera teniendo relaciones.Ciertamente no. Nunca olvidaré la sensación de no ser nada para ella, de tener una pena más grande que el maldito ataque de cólicos renales que estaba sufriendo. Yo, tirada en el suelo me revolcaba del dolor. Mi novio llamaba y ella lo único que hacía era decirle que no sabía qué íbamos a hacer que me había cagado la vida que mejor no llamara más, que poco más y todo era su culpa. Es una pena tener este recuerdo, pero aun escucho su voz cerca mío decirme "te duele? ahora aguántate porque tú te lo buscaste". Tuve un susto tremendo, no porque pudiera haber un ser dentro mío. Temí por mi vida, jamás había sentido tal dolor, vomitaba, sudaba, lloraba de dolor, suplicaba por ayuda y ella lo único que hacía era echarme en cara que era mi culpa.
cuento corto, nunca estuve embarazada, nunca me pidió perdón ni a mí ni a él. Estuve dos días hospitalizada sin poder comer ni beber absolutamente nada. Cólicos renales y ya.
Por eso pienso que lo que dice es de la boca para afuera y desde lo moral y valórico que le han obligado a pensar desde chica.
Creo que cuando llegue el momento de irme a vivir sola no hará más que recriminarme por ser mal agradecida, por dejarla sola, por ser mala hija. Que no tendré futuro como mujer si soy desordenada y cochina. Que no sé cocinar más que cosas rápidas y que de llevar una casa menos.
Sé que todo eso y más puede pasar, pero ahora que lo veo más cerca menos me importa su reacción. Ha reaccionado así tantas veces que y ni podría cuantificarlas.
Me da pena, porque siendo mi madre no puedo confiar en ella. Me da pena porque siendo su hija ella tampoco puede confiar en mí. Si una relación no se basa en la confianza está destinada a acabarse... salvo que tenemos esa unión consanguínea que de cierto modo obliga a estar la una con la otra.
Qué ganas de hablarle con la verdad cuando quiero salir con él, qué ganas de decirle la verdad cuando quiero pasar una noche con él viendo películas en su casa. Qué ganas de ser transparente como lo soy en todos los demás aspectos de mi vida. No poder ser auténtica en mi propia casa me tiene con los nervios de punta.
Me empezó otra vez el dolor de cabeza y tengo ganas de llorar.
Nota aparte, siempre es igual.