viernes, 21 de marzo de 2014

La confianza

Hoy partí el día con mucha luz y sonido. Y no porque fuera precisamente el mejor amanecer de mi vida. Casi me atropellan, cruzando con verde y apenas puse un pie en la calle - y como iba con audífonos - sentí una bocina laaaaaaaaaaaarga y al mirar vi una luz encandilante, Era un camión que quería seguir su camino, no sé si paró o si siguió andando. Lo único que se es que mis reacciones fueron leeentas. Dí un paso al frente y dije algo así como: "loco, estoy cruzando con luz verde", y seguí caminando hacia el metro. Ya bajando las escaleras le tomé el peso al hecho. Le quería contar a alguien y elegí a mis amigas de la U, una me dijo lesa, que no usara más audífonos - aún cuando soy súper consciente y suelo sacármelos al cruzar una calle - que así muere mucha gente, otra me dijo que me cuidara porque a ella ya la habían atropellado dos veces y otra lanzó un chuta.

Pensándolo bien, también pudo haber sido que como tengo gripe, mis reacciones y mi lucidez no son las mismas que cuando estoy sana. Vamos que ya he zafado de varios amagues de choques, desbarrancadas y sobre todo atropellos... si sobreviví en Bolivia, cómo puede ser que casi me atropellen aquí.

Nota aparte, ando bajoneada. Más allá de estar decaída por la gripe, estoy aburrida de los prejuicios y mala onda que lanza mi mamá contra mi novio. ¿Cómo puede ser que luego de 6 años no entienda que si estoy con él es porque es una buena persona?, ¿Cómo puede ser que confíe tan poco en mí que me haga desconfiar también de ella?. Está bien, lo sé, ella nunca ha aspirado ni lo hará jamás a ser una amiga más. La confianza y las conversaciones íntimas no son lo suyo. Lo suyo más bien es el tema valórico, sobretodo cuando se trata de valorar al tipo que está con su hija... y bueno a esta también. Ya varias veces me ha dicho que preferiría que hubiera quedado esperando guagua a que tomara pastillas y siguiera teniendo relaciones.Ciertamente no. Nunca olvidaré la sensación de no ser nada para ella, de tener una pena más grande que el maldito ataque de cólicos renales que estaba sufriendo. Yo, tirada en el suelo me revolcaba del dolor. Mi novio llamaba y ella lo único que hacía era decirle que no sabía qué íbamos a hacer que me había cagado la vida que mejor no llamara más, que poco más y todo era su culpa. Es una pena tener este recuerdo, pero aun escucho su voz cerca mío decirme "te duele? ahora aguántate porque tú te lo buscaste". Tuve un susto tremendo, no porque pudiera haber un ser dentro mío. Temí por mi vida, jamás había sentido tal dolor, vomitaba, sudaba, lloraba de dolor, suplicaba por ayuda y ella lo único que hacía era echarme en cara que era mi culpa.
cuento corto, nunca estuve embarazada, nunca me pidió perdón ni a mí ni a él. Estuve dos días hospitalizada sin poder comer ni beber absolutamente nada. Cólicos renales y ya.

Por eso pienso que lo que dice es de la boca para afuera y desde lo moral y valórico que le han obligado a pensar desde chica. 

Creo que cuando llegue el momento de irme a vivir sola no hará más que recriminarme por ser mal agradecida, por dejarla sola, por ser mala hija. Que no tendré futuro como mujer si soy desordenada y cochina. Que no sé cocinar más que cosas rápidas y que de llevar una casa menos.

Sé que todo eso y más puede pasar, pero ahora que lo veo más cerca menos me importa su reacción. Ha reaccionado así tantas veces que y ni podría cuantificarlas.

Me da pena, porque siendo mi madre no puedo confiar en ella. Me da pena porque siendo su hija ella tampoco puede confiar en mí. Si una relación no se basa en la confianza está destinada a acabarse... salvo que tenemos esa unión consanguínea que de cierto modo obliga a estar la una con la otra.

Qué ganas de hablarle con la verdad cuando quiero salir con él, qué ganas de decirle la verdad cuando quiero pasar una noche con él viendo películas en su casa. Qué ganas de ser transparente como lo soy en todos los demás aspectos de mi vida. No poder ser auténtica en mi propia casa me tiene con los nervios de punta.

Me empezó otra vez el dolor de cabeza y tengo ganas de llorar.

Nota aparte, siempre es igual.

sábado, 8 de marzo de 2014

Del matrimonio y esas cosas

Hoy es sábado.
Las clases en el jardín donde trabajo empezaron el miércoles y el reencuentro con los niños me tiene feliz, pero agotada.

Mis vacaciones no fueron una luna de miel, sino más bien todo un desafío a la naturaleza.

Pues bien, nota aparte. He andado mucho mejor de mis estados emocionales, bastante más equilibrada y en paz. Me ocupo de lo que debo ocuparme y disfruto de llenarme de trabajo día a día. Las cosas con él están perfectamente, nos enamoramos día a día y nos comprendemos y acompañamos el uno al otro.

El otro día tuve una discusión con mi mamá, ella defendía u punto de vista sobre el estar en pareja y tener "deberes" de tal tipo. Que las personas que se querían, se casaban o por lo menos eso anhelaban.
Pues bien, tardé alrededor de 30 minutos en explicarle mi punto de vista.

Cierto es que cuando era pequeña soñaba con casarme y tener varios hijos (5 específicamente)... Sin embargo, con los años una se va volviendo menos soñadora y más realista, y la verdad ahora es que ni me preocupa ni me interesa casarme. Tampoco tener hijos.

Sí, lo sé... no debo atraer a la desgracia porque quizás no pueda tener hijos nunca (un mioma me tiene medio preocupada), pero prefiero ser sincera conmigo misma y sincerarme con mi madre acerca del tema, para que deje de presionarme y hablarme a cada rato sobre la abstinencia y el respeto.

El punto es, que ni yo ni nadie vive de amor. Antes que todo necesito mi estabilidad económica, tener mis cosas, mi independencia... todo eso y varias cosas más antes de casarme. Mi vida no acaba aquí.

Será cosa de generaciones, pero ya no se sueña con un matrimonio cercano a los 25... sino a los 30 y si es que. Por lo bajo, tendrás hijos a los 31 o 32 y máximo dos, pues la sociedad está muy peligrosa, las cosas muy caras y todas esas razones que te hacen pensar que el mundo es lo suficientemente malo como para traer a más gente a vivir aquí.

No soy tan pesimista, tampoco tan optimista... soy realista, veo las cosas como son y ya, con su lado lindo y su lado feo.

Asi que por el momento, seguiré libre, tranquila y feliz con mi vida tal y como está. No tengo apuro, pues todo sigue su debido cause. Me da la impresión de que a él tampoco le preocupa gran cosa... disfruta del presente y sueña con un futuro juntos. Quizá en qué terminemos... cómo saberlo?!